Los fuegos artificiales
Los fuegos artificiales son una parte tradicional de las fiestas del Año Nuevo y del Día de Independencia en Estados Unidos. Son magníficos en su breve exhibición glorioso de colores y geometría, una explosión espléndido. Los fuegos artificiales no son excesivamente detestables en Estados Unidos: un poquito ruidoso, pero normalmente en la distancia no son más fuertes que el sonido de las semillas de palomitas haciendo explosiones en la microondas en su bolsa recubierta en mantequilla.
En Madrid (España) también saludan al Año Nuevo con las explosiones de fuegos artificiales. La noche del 30 de diciembre de 2011 oí los primeros fuegos artificiales estallar en las calles de Madrid: pensé que había estallado una pequeña bomba en mi calle. (¿Quién hubiera pensado que la Calle del Espíritu Santo hubiera sido el objetivo de los terroristas?) Vi un destello de luz aunque estaban cerrados las cortinas y bajado la persiana de mi habitación. Salté de la cama, casi tirando el libro que estaba leyendo al otro lado del cuarto. De prisa encontré a mi compañera de piso en el salón para preguntarla si había oído las explosiones, preguntándome qué había pasado. Con calma ella me informó que solo fueron los fuegos artificiales, que nadie había muerto en la calle abajo.
Después de la medianoche me caí dormida, pero no sin el ruido de los fuegos artificiales atravesando la ciudad como el ruido en la distancia de una ametralladora como en las películas de la segunda guerra mundial. Sobre las tres de la mañana, me desperté de repente: alguien había disparado un fusil en la calle bajo mi balcón. Lo juraría en un tribunal. Mas mientras recobraba la consciencia, quitándome el sueño completamente, supe que solo fue uno de esos fuegos artificiales otra vez: una luz explosiva que me estaba robando de una noche de dormir en vez de un español enojado solucionando una disputa sobre el honor de su familia en la calle abajo con una pistola.
No habría descanso para los cansados esa noche mientras el mundo marcaba el comienzo del 2012. En Madrid lo saludarían con una escaramuza ensorcedora de chispas retumbando por los muros y edificios ancianos de las estrechas calles de piedra.
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Mercedes dijo
¡Cómo me gustan los fuegos artificiales...! Siempre que no se quiera dormir, claro.
12 Febrero 2012 | 08:04 PM